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Los dias martes

El tìtulo de estos escritos es màs que nada anecdòtico.
para que se puedan entender primero de bo explicar algo muy breve. trabjo en la montaña de La Libertad, que  se encuentra en Perú… sí, este famoso valle de lágrimas al que se refiere Vallejo. En este lugar se mantiene un régimen de salida muy disciplinado. Cada martes, sale un grupo de trabajadores e ingresa otro.
Bueno aquí lo del título, como ya se habrá entendido, me toca salir cada seis martes. Por dos semanas viajo a Barranca a visitar a mi familia que como todos imaginarán, me esperan con los brazos abrietos y con el corazón henchido de alegría.
Tengo una niña preciosa, es mi niña bonita, como decía mi tío Lucho Barrios que en paz descanse y que de Dios goce, nació hace poco más de  dos años en nuestro hermano país de Chile, país al que don Lucho amo con todo su corazon y que yo no tanto, pero en fin ese no es el tema.
Resutlta que como todo papá primerizo deseo que esos 6 martes que la paso trabajando pasen rápido para volver a ver a mi Marghiorie (se lee maryori – para los poco letrados -).
Cuando uno es adloescente y no teiene más responsablidades que hacer renegar a mamá y papá levantandose tarde, no ayudando en los quehaceres, saliendo todo el día con los amigotes, viendo televisión hasta tarde y demás casillas… uno no imagina lo que sucede en la cabeza de los padres que segun sus adolescentes hijos son injustos y odiosos, molestan todo el dia  exigiendo que uno se porte bien y que no haga cosas de las que después se puede arrepentir… bueno, lo que quiero decir es que con mi Marghiorie (ya saben que se lee Maryori),  a pesar que tiene dos añitos, siento un gran temos de que le vaya a pasar algo malo, sobre todo por que me encuentro lejos y no puedo, aunque quiero, verla y protegerla cuando le suceda algo malo.
Imagino, así, la agustia que sienten nuestros pàdres cada vez que uno no llega a casa y que a veces se va de farra con los amigotes (eso en mi adolescencia era una sacrosanta ley de fin de semana). Yo quisiera que mi hija sea la mejor en todo (a pesar de que a sus dos añitos ya esta terminando de traducir al frances Las Tradiciones Peruanas. Siento que si algo le pasa no podría seguir. Siento que si me faltara de algún modo no tendría fuerzas para poder avanzar en la vida. Asi, imagino , que mis padres se sentían cada vez que don Mataperro (o sea yo) salía tirando la puerta y no volvia hasta que las tripas empezaban su ritual danza de retorcijones.
Hoy, cada martes, que tocame salir de dias libres, me ennrumbo a mi Barranca querida, donde llego miércoles pero lo disfruto como si el mundo me diera sólo esas dos semanas de dias libres para poder vivir a plenitud… y esperar que cuando pase el tiempo y mi Marghiorie (¿Ya saben como se pronuncia, no?) sea una señorita, sepa yo aguantar, como lo hacían mis padres, a que a ella se le ocurra volver.
Entonces recordaré que hace mucho, cada martes, soñaba con verla junto a mí y que no había nada que nos pudiera separar.
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